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Limpiar depósito cajón

Cómo limpiar el depósito y el cajón de cápsulas de la cafetera

Cómo limpiar el depósito y el cajón de cápsulas de la cafetera

El depósito del agua y el cajón donde caen las cápsulas usadas son las dos partes de la cafetera que más suciedad acumulan y las que casi nadie limpia a fondo. El agua se queda ahí días, a veces semanas, y en el cajón se juntan posos de café, restos de aluminio o plástico, humedad y un poco de todo lo que gotea después de cada taza. Si no lo tocas, aparece una película viscosa en las paredes del depósito, el olor del café usado se vuelve agrio y, en algunos casos, el agua recién servida sale ya con un gusto raro que no se corrige por mucho que cambies de cápsula.

Lo bueno es que ninguna de las dos piezas pide gran cosa: un lavado regular con agua tibia y jabón suave basta para la mayoría de modelos. Lo que cambia es cada cuánto hacerlo y qué pequeñas manías tiene cada sistema. Aquí te cuento el procedimiento y lo que conviene mirar antes de meter nada en remojo.

Por qué se ensucian estas dos piezas

El depósito del agua trabaja en frío y abierto. Entra aire, entra luz, y el agua se queda quieta durante horas. En ese ambiente crecen biofilms, que son esas láminas resbaladizas que notas al pasar el dedo por el interior; no es cal, es materia orgánica. La cal es otra historia y se trata descalcificando la máquina, que es un proceso aparte y tiene su propia pauta; si te interesa el detalle, lo explico en la guía sobre cómo descalcificar una cafetera de cápsulas y cada cuánto hacerlo.

El cajón de cápsulas usadas recoge dos cosas: la cápsula perforada, con el poso dentro, y el agua que escurre después del golpe final de presión. Cuánta agua cae depende del tamaño de taza: ristretto, espresso o lungo. Cuando la cápsula cae, lo hace caliente y empapada. Si dejas que se acumulen cinco, ocho, diez cápsulas, en el fondo se forma un charco oscuro con olor fuerte. Ese líquido salpica las paredes del cajón, se seca y deja costra. En algunas máquinas, además, el cajón hace de bandeja de goteo o va justo encima, así que recibe también lo que cae de la salida de café entre taza y taza.

Cada cuánto conviene limpiarlos

Las dos piezas tienen ritmos distintos:

  • El cajón de cápsulas, vaciarlo cada día o cada dos días si usas la cafetera a diario, y pasarle agua con jabón una vez por semana. Si vives solo y haces dos cafés al día, puedes estirarlo a diez cápsulas, pero no más: el olor del poso fermentado se nota.
  • El depósito del agua, vaciarlo cada noche si no lo vas a usar en varias horas y lavarlo a fondo una vez por semana. Rellenar sobre el agua vieja es lo que acelera la aparición del biofilm.

Si la cafetera va a estar parada varios días (fin de semana fuera, vacaciones), vacía el depósito, sécalo y déjalo abierto. Lo mismo con el cajón: vacío, enjuagado y seco. Es la diferencia entre volver y encender la máquina o volver y tener que fregarla antes de nada.

Cómo lavar el depósito del agua

Casi todos los depósitos de las cafeteras de cápsulas son de plástico y se desmontan tirando hacia arriba. Antes de nada, mira si el tuyo tiene filtro, válvula inferior o junta de goma: en muchos modelos pequeños no hay nada de eso, pero en los que incorporan sistema automático de dosificación sí.

El procedimiento es sencillo:

  • Vacía el agua que quede. No la aproveches para el riego si lleva ahí varios días; mejor al desagüe.
  • Pon agua tibia, no caliente. El plástico de los depósitos no está pensado para temperaturas altas y puede deformarse o soltar olor.
  • Añade una gota de jabón lavavajillas neutro y frótalo con un paño suave o una esponja no abrasiva. Nada de estropajos verdes, rayan el plástico y en esos rayones es donde se agarra la suciedad después.
  • Si tiene rincones estrechos, un cepillo de dientes viejo llega a todas partes.
  • Enjuaga mucho. El resto de jabón se nota en el primer café y arruina la taza.
  • Seca por fuera con un paño limpio y deja escurrir boca abajo sobre un trapo. Luego, antes de montarlo, pásale un papel por dentro para que no queden gotas estancadas.

No lo metas en el lavavajillas salvo que el fabricante lo diga de forma expresa. Las temperaturas y los detergentes del lavavajillas pueden deformar plásticos finos y dañar las juntas. En caso de duda, consulta el manual del modelo.

Cómo lavar el cajón de cápsulas

El cajón suele salir tirando hacia ti o levantando una pestaña. En algunos sistemas, al sacarlo, también sale la bandeja de goteo con la rejilla superior; son dos o tres piezas que se separan entre sí. Según sea la cápsula compostable, de aluminio o de plástico, el residuo cambia.

  • Tira las cápsulas. Si son de aluminio y las reciclas aparte, pásalas antes a su recipiente; sobre esto hay sistemas de recogida específicos, por ejemplo lo que cuento en el artículo sobre el paso de Nespresso hacia la circularidad. Si usas cápsulas compostables, mira en el envase y en tu ayuntamiento dónde se depositan.
  • Vuelca el líquido del fondo al fregadero.
  • Separa la rejilla superior de la bandeja. Esa rejilla casi siempre es de plástico duro o acero y se friega como un plato.
  • Lava con agua tibia y jabón. Los posos secos cuestan más: déjalos cinco minutos en remojo y salen solos.
  • Fíjate en las esquinas del fondo. Ahí es donde se forma la mancha oscura que da el olor.
  • Enjuaga, seca y vuelve a montar. Importante que esté seco.

Qué no usar

Hay cosas que parecen buena idea y no lo son:

  • Lejía o productos clorados. Dejan residuo, atacan juntas y el sabor tarda semanas en irse del depósito.
  • Vinagre a saco en el depósito. Para la cal del circuito interno sí se usa en algunos protocolos, pero para la limpieza semanal del depósito no hace falta y, si queda rastro, se nota en el café.
  • Estropajos metálicos. Rayan el plástico de forma permanente.
  • Agua hirviendo directamente del cazo. Deforma depósitos finos.
  • Pastillas desengrasantes del lavavajillas. Son demasiado agresivas para estas piezas.

Pequeños gestos que ahorran limpieza

Si quieres espaciar los lavados a fondo sin que la cafetera huela, hay tres cosas que marcan diferencia:

  • Vacía el depósito al final del día aunque quede agua. Rellenar al día siguiente con agua fresca cuesta diez segundos y evita el biofilm.
  • Después del último café, deja el cajón entreabierto un rato para que ventile. La humedad atrapada es lo que fermenta el poso.
  • Usa agua filtrada o de baja mineralización. No solo cuida el circuito interno; el depósito también se ensucia menos.

Los sistemas de cápsulas no se portan todos igual con el cajón: unos recogen la cápsula entera y otros la perforan y la escurren más. Si te interesa cómo cambian estas cosas entre máquinas, lo comparo en el artículo sobre qué sistema de cápsulas elegir, y en las fichas de cada modelo dentro de cafeteras de cápsulas puedes ver los datos de cada modelo; para la limpieza, manda el manual del fabricante.

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